Esta mañana caminaba sola por el parque.
Aburrida, cansada y muy enojada, me senté a la orilla del lago y miré mi reflejo en el.
No había nadie a los alrededores, era muy temprano, eran las 8 con 16
Ni siquiera el verde me contentaba y entonces grité:
“¡Tú ni siquiera sabes que es sufrir!, ¡no sabes nada de la vida!”
Pateé el suelo con fuerza, como si el pasto o los árboles me fuesen a oír.
No lo sabía y no lo supe, pero quizás no fue el viento que me respondió como un eco a la lejanía:
“¿Qué no sé nada de la vida?”
Yo, que los vi nacer
Yo, que los vi crecer
Yo, que los vi ser
No uno, sino dos, tres, y mucho más de cien
¿Qué no sé nada de la vida?
Yo estaba allí
Antes que tú nacieras
Mucho, pero mucho antes que tu madre también
Yo ya estaba allí…
Estaba allí antes de que hasta los piececitos más pequeños pisasen la tierra
Antes, incluso, que el ruido de las alas de los pajarillos se oyen revolotear
Yo estaba allí
¿Qué no sé nada de la vida?
Yo que he visto pasar a grandes
A débiles, a fuertes y pequeños
Yo que he visto nevar, llover y granizar infinitas veces
Yo que he visto florecer, marchitar y volver a nacer
¿Y tú dices qué no sé nada de la vida?
Siempre estuve allí
Yo los vi sonreír, los he visto pelear
Amar y matar…
Han pasado ya mil años, un millón, ¡miles de millones!
Cuando todo era verde
Cuando el cielo era celeste
Cuando el mar era aun mas azul y cristalino
Yo siempre estuve allí
Yo todo lo viví
Y aún sigo aquí
Nadie sabe hasta cuando
Y no depende de mí…
Estoy a la espera
Quizás de un repentino adiós
Quizás tú
Quizás tu hijo, o los hijos de tus hijos
Verán mi fin
Cortarán árboles, teñirán el cielo de gris, y el mar de negro intenso
Aullarán en ese entonces tanto, que no podre oír
¡Serán muchos, muchos y muchos más!
¡Y el peso no lo podre aguantar!
¡Llenarán mi rostro con basura!
¡Ni a mis animales podré alimentar!
¿Y dices que no sé lo que es sufrir?...”
Después de ese discurso, asustada volví a mi casa
No volví a hablar sola…
De vuelta a casa me compré un helado, pero antes de botar el embase al suelo me desvié del camino y lo boté en el basurero, fue raro, pero sentí que las flores en el pasto se abrieron para hacerme sonreír como diciendo: “gracias”.
1 comentario:
Que hermoso, muy bueno para estas fechas :)
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