sábado, 17 de mayo de 2008

"Aquel árbol"


El libro ya tiene título. He terminado con la fase de borrador, el prólogo y este título. Aunque al parecer suena como si no tuviese que ver con todo, pero deben leer el libro, les aseguro que entenderán el porque del nombre. Y He empezado hace poco a escribirlo en mi computador, ya con más detalles.
Muy bien, hoy dejo dos cosas, el prólogo y un dibujo que he hecho de Frederick Eichler, uno de los protagonistas de mi obra. Espero sean de su agrado.
¡Saludos!
Prólogo
Desde que era un niño, su padre le llevaba a la plaza del centro de la ciudad. Amaba mirar a los pájaros hacer nidos en la copa de aquellos frondosos árboles, como se resguardaban del frio y recibían comida y protección de sus madres.
Su niñez trascurrió sin ningún tipo de problemas, era un niño responsable, cariñoso y a momentos muy mimado. Poseía los tiernos ojos de su padre y el comprensivo corazón de su madre. Sonreía con dulzuras, y sus ojos verdes denotaban aquella alegría que sentía en todo momento. Obtenía toda la atención del mundo, hasta que sus padres decidieron traerle compañía. Su hermanita nació brindándoles el amor que completaba a aquella feliz y perfecta familia del ideal norteamericano.
Todo cambio aquel día de invierno de 1933 en que su padre y su pequeña hermanita salieron de casa. La pequeña debía visitar al médico, hace unos días había contraído una fuerte toz. El pequeño Nathaniel se quedo con su madre solos a ha hacer los quehaceres del hogar mientras esperaban. La noticia del accidente llego a los oídos de la joven madre el mismo día, quien con mucha dificultad comunico a su hijo, diciéndole lo mas tranquila que podía, que Dios había decidido llevarse a su hermanita y a su padre.
El pequeño, supo desde entonces que el amor perfecto no existía y que todo llegaba siempre a su fin. Aprendió a valerse por si mismo a duras penas y a ser independiente, pero era un niño demasiado vulnerable. Su madre intentaba ser el sustento del hogar, trabajando como costurera, dejando de lado por mucho tiempo a su hijo. Hizo lo posible por volver a ver una sonrisa en su ahora único sentido de vida, pero este se sumió en sus pensamientos al punto de no querer expresar sus sentimientos, no volver a hablar ni a querer a nadie, por miedo a perder a alguien más.
Lo que no sabía en verdad, era que lo que en realidad movía al mundo era el amor.
Porque en este mundo por más que pasen los años, la humanidad mantiene su lado incivilizado como en principios de la era. Entre todo el egoísmo, la imprudencia, el racismo, el hambre e intolerancia, nace un amor que cruzara fronteras. Un amor sin color, sin raza, sin credo ni ideología. Un amor que perduro incluso después de la guerra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

limdo simplemente hermoso tu book jejeje espero alguna vez poder leer tu libro aunke cn mi paasciensia lo dudo asi ke te ruego ke me des una copia para poder leerlo cn calmation en mi casa jejeje ..ok? ya ps me voy llendo saludines y sigue asi